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Uno de cada tres conductores circula bajo los efectos de medicamentos

Uno de cada tres conductores circula bajo los efectos de medicamentos

¿Qué riesgos supone conducir bajo los efectos de medicamentos? ¿Por qué uno de cada tres conductores sigue tomándolos pese a conocer sus posibles consecuencias?

El 34% de los conductores habituales reconoce que utiliza el coche después de tomar medicamentos que pueden alterar sus capacidades al volante. 

Esta práctica supone un riesgo para la seguridad vial, especialmente cuando los efectos de los fármacos pueden reducir la atención, provocar somnolencia o afectar a la capacidad de reacción ante situaciones imprevistas.

Los medicamentos podrían estar relacionados con entre el 5% y el 10% de los siniestros de tráfico. Sin embargo, muchos conductores todavía no son plenamente conscientes de los riesgos asociados a determinados tratamientos farmacológicos.

Estas son algunas de las conclusiones del estudio Fármacos y Conducción, elaborado por Fundación Mapfre y Fundación Bidafarma, con la colaboración de la Dirección General de Tráfico (DGT), el Consejo General de Colegios Farmacéuticos y la consultora Salvetti Llombart.

La investigación pone de manifiesto la necesidad de mejorar la prevención y conseguir que la información sanitaria se traduzca en comportamientos más seguros al volante.

¿Cuál es el perfil de los conductores que circulan bajo los efectos de medicamentos?

La edad media de estos conductores se sitúa en los 50 años y no existen diferencias significativas entre hombres y mujeres.

Además, el 73% utiliza habitualmente el automóvil para realizar desplazamientos personales y gestiones cotidianas, mientras que el 64% tiene una experiencia de más de 20 años al volante.

Estos datos reflejan que el consumo de medicamentos potencialmente incompatibles con una conducción segura no afecta exclusivamente a conductores jóvenes o con poca experiencia.

Por el contrario, se trata de una situación que también aparece entre personas acostumbradas a conducir y que utilizan el vehículo como parte de su rutina diaria.

La experiencia al volante no elimina los posibles efectos secundarios de determinados tratamientos. Por eso, resulta importante conocer las advertencias de cada medicamento antes de iniciar cualquier desplazamiento.

Los médicos y farmacéuticos desempeñan un papel fundamental en la prevención

Una de las principales recomendaciones del estudio consiste en actuar antes de que el conductor comience un tratamiento farmacológico.

La investigación señala que existen dos momentos especialmente adecuados para informar sobre los posibles riesgos: la prescripción del medicamento en la consulta médica y su dispensación en la farmacia.

En concreto, el 69% de los participantes identifica la consulta médica como un momento eficaz para recibir información preventiva, mientras que el 49% señala la farmacia.

Los profesionales sanitarios también son las fuentes que generan mayor confianza entre los conductores.

Tanto los médicos de atención primaria como los especialistas y farmacéuticos pueden explicar qué efectos secundarios tiene un tratamiento y si resulta recomendable conducir mientras se está tomando.

Esta información adquiere especial importancia cuando los medicamentos pueden provocar somnolencia, mareos, alteraciones visuales o dificultades de concentración.

La prevención, por tanto, no debe limitarse a recordar los peligros de conducir bajo los efectos de determinadas sustancias. También debe incorporarse a las recomendaciones que recibe el paciente cuando comienza un tratamiento.

El 93% de los conductores medicados conoce los riesgos, pero no siempre actúa

El 93% de los conductores que toman medicamentos asegura haber recibido advertencias sobre los posibles riesgos de conducir durante determinados tratamientos.

Sin embargo, conocer estos peligros no significa necesariamente modificar los hábitos de conducción.

La investigación identifica una diferencia de 26 puntos porcentuales entre el conocimiento del riesgo y la adopción de comportamientos preventivos.

Esta distancia aumenta considerablemente entre quienes reconocen conducir bajo los efectos de medicamentos, hasta alcanzar los 51 puntos porcentuales.

Los resultados evidencian que las campañas informativas, por sí solas, pueden resultar insuficientes para cambiar determinadas conductas.

Por este motivo, el estudio apunta a la necesidad de reforzar las acciones educativas y preventivas, especialmente entre los perfiles que presentan una mayor exposición al riesgo.

La importancia de contar con un buen seguro de coche ante un accidente

Los accidentes de tráfico pueden producirse por diferentes motivos, sentre ellos la pérdida de atención o la disminución de los reflejos provocadas por determinados medicamentos. 

Por eso, además de adoptar medidas preventivas, es importante contar con un seguro de coche que  se adapte a las necesidades de cada conductor.

Antes de contratar una póliza, conviene revisar las coberturas, los límites de indemnización y los servicios de asistencia incluidos. Para facilitar esta elección, utilizar un comparador de seguros de coche y moto permite conocer diferentes opciones y valorar cuál ofrece una protección más adecuada.