¡¡Ojo!! El calor puede afectar a la potencia de tu motor

¿Sabías que el calor del verano puede afectar a la potencia de tu motor? Sí. Es cierto. Todo el mundo sabe que con el frío del invierno el motor sufre más.

Pero lo cierto es que cuando la temperatura exterior alcanza los 35 grados centígrados el motor pierde unos cinco caballos de potencia.

E incluso pueden ser más dependiendo si la motorización es diésel o gasolina. Y ahí no se quedan solo los problemas. Con el calor se consume mucho más combustible.

Pero eso no es todo porque el calor tiene otros inconvenientes. Hay que tener mucho cuidado con los frenos porque se recalientan mucho antes.

Por supuesto que también sufren mayor desgaste los neumáticos, que son uno de los elementos más importantes en cuanto a seguridad. En veranos muy calurosos se calcula incluso que la duración de las ruedas es un 15 por ciento inferior a la del invierno.

Hay otras cuestiones, quizá no relativas a la seguridad pero también a tener en cuenta. Por ejemplo, la pintura del vehículo sufre más y puede llegar a decolorarse o perder brillo.

Ante todo ello no hace falta que te digamos que es mucho mejor intentar estacionar el coche en zonas de sombra. Si va a salir de viaje en pleno verano revisa tu póliza de seguro y cerciórate que tenga el servicio de asistencia en carretera. Por lo que pudiera pasar.

El problema está en el aire

¿Dónde radica el problema? En el aire que todos los cilindros necesitan introducir para poder quemar combustible. Y esto ocurre tanto en las motorizaciones diésel como gasolina.

Cuando el aire está muy caliente contiene menos oxígeno y cuando esto pasa la mezcla de gasolina no se quema con tanta facilidad. El oxígeno es el responsable de ello y por este motivo el rendimiento del motor es menor.

¿Se puede hacer algo para evitar esta pérdida de potencia? Lo cierto es que no. Pero si llevas el filtro de aire del motor sucio  o las bujías con demasiados kilómetros el desgaste todavía será mayor.

De ahí la importancia de que antes de salir de viaje por vacaciones se hagan revisiones del vehículo. Para que esté todo perfecto y el porcentaje de sufrir un accidente por culpa del mal mantenimiento.

Ojo con la batería

Aunque parezca todo lo contrario, a la batería del coche tampoco le sienta bien el calor. Siempre hemos creído que sus problemas venían dados por el frío. Pues bien. También el verano es fuente de problemas.

Dos estudios diferentes, realizados en España por Maphre y el RACC coinciden en señalar que en torno a la mitad de las asistencias de la carretera se debe a fallos en el sistema eléctrico. De ellos, un 30 por ciento son problemas con la batería (descargada, defectuosa…).

De acuerdo, una buena parte de ellos se producen por despistes del conductor (la más habitual es dejarse las luces encendidas) pero en el resto es debido al calor.

Todos los motores, sean diésel o gasolina, necesitan introducir aire en los cilindros para poder quemar el combustible. Cuando la temperatura es elevada, el aire contiene una menor proporción de oxígeno y la mezcla no se queme con tanta facilidad, de manera que el rendimiento del motor decae. Esto se aprecia sobre todo en los motores turbo o con compresor de aire (pierden hasta 15 CV) ya que, como estos motores necesitan más aire para funcionar, la falta de oxígeno les afecta más.

¿Y por qué le afecta tanto? Pues porque para que el sistema eléctrico funcione de manera óptima, su temperatura ha de estar entorno a los 25 grados centígrados.

Tanto si las temperaturas están por debajo (en invierno) como por encima (en verano) afecta a su rendimiento y acorta su vida útil. Los estudios mencionados un poco más arriba demostraron, por ejemplo, que si la temperatura llegara a los 50 grados su vida útil sería justo la mitad.

 


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