¿Viajan seguros los niños en sus sillas de coche? ¿Cómo se han de colocar las sillas para coche? ¿Qué dicen los expertos? Vamos a contestar.
Viajar en coche sigue siendo una de las formas más habituales de desplazamiento durante las vacaciones familiares.
Según las estadísticas oficiales de la Unión Europea, más de la mitad de las familias con hijos de entre 1 y 4 años utilizan el vehículo privado como principal medio de transporte durante sus vacaciones.
Sin embargo, existe un aspecto crítico relacionado con la seguridad de los más pequeños que no siempre recibe la atención adecuada.
Un estudio llevado a cabo por YouGov, a petición de la firma especializada Cybex, pone de manifiesto un dato preocupante: el 73% de los progenitores coloca la silla de auto de sus hijos en el sentido de la marcha antes de que estos cumplan los dos años.
Esta práctica, aunque común, incrementa significativamente el riesgo de lesiones graves en caso de accidente.
Colocar a los niños pequeños en sillas orientadas hacia adelante antes de tiempo puede aumentar en hasta un 50% el riesgo de sufrir lesiones en una colisión.
Así lo advierten tanto los expertos en seguridad vial como profesionales médicos e investigadores especializados en siniestros de tráfico.
Por esta razón, la recomendación generalizada es que los niños viajen en sentido contrario a la marcha al menos hasta los cuatro años de edad, utilizando siempre una silla homologada acorde con su talla y peso.
Una excepción válida a esta regla son las sillas con airbag de cuerpo completo.
Este tipo de sistemas de retención infantil han demostrado ofrecer un nivel de protección equivalente al de los modelos orientados hacia atrás, lo que las convierte en una alternativa segura si se opta por una orientación hacia adelante.
Dentro de la Unión Europea, las condiciones técnicas y los criterios de seguridad de las sillas infantiles están regulados por normativas muy precisas.
Las sillas que cumplen con el Reglamento 129 de Naciones Unidas, también conocido como norma i-Size, prohíben que los menores de 15 meses viajen en el sentido de la marcha, independientemente de su complexión.
Esta disposición busca reducir al mínimo los riesgos de lesiones cervicales y craneales, especialmente en bebés y niños pequeños, cuya anatomía es particularmente vulnerable.
En Alemania, por ejemplo, la Asociación Estatal de Seguridad Vial de Baviera insiste en que los niños deben viajar en sentido contrario a la marcha el mayor tiempo posible.
Según esta entidad, adelantar el cambio a una silla orientada hacia adelante incrementa considerablemente el riesgo de sufrir daños graves en la zona del cuello en caso de impacto frontal.
Como alternativa, proponen optar por modelos con características de seguridad avanzadas, como los que integran airbags de cuerpo completo o sistemas de absorción de energía.
Los datos del estudio muestran que el 23% de los niños son colocados mirando hacia adelante antes de cumplir su primer año.
Este porcentaje asciende al 49% en el caso de los menores de dos años, y otro 25% hace el cambio antes de alcanzar los tres años.
A pesar de las recomendaciones técnicas y médicas, muchos padres adelantan esta transición por diversos motivos.
Entre las razones más citadas por los participantes del estudio para girar la silla de sus hijos antes de lo aconsejable, destacan:
Mantener el contacto visual durante la conducción (58%)
Ofrecer más espacio para las piernas (43%)
Evitar conflictos entre hermanos (25%)
Reducir el mareo al viajar en el mismo sentido (20%)
Falta de espacio en el vehículo (13%)
Es importante subrayar que incluso a velocidades moderadas, como 30 km/h, una silla convencional orientada hacia delante sin medidas de protección adicionales puede provocar lesiones severas en la cabeza, el cuello o la columna vertebral del menor.
En palabras de Franz Peleska, vicepresidente de Gestión de Producto de Seguridad Infantil Global de Cybex: "Quien quiera transportar a su hijo mirando hacia delante debería elegir sin duda un modelo con airbag de cuerpo completo".
Según este experto, "en una colisión frontal, este tipo de asiento ofrece hasta un 50% más de seguridad que los modelos convencionales orientados hacia delante con arnés de cinco puntos".
Los datos son claros y las recomendaciones también: cuanto más tiempo viaje un niño en sentido contrario a la marcha, mayor será su nivel de protección.
Elegir una silla adecuada y seguir las recomendaciones de uso no solo cumple con la legislación vigente, sino que protege lo más importante: la vida y la integridad de los más pequeños durante los desplazamientos en coche.