
Atención a las cifras que indican que el parque automovilístico español es cada vez más viejo. ¿Qué consecuencias tiene? Te vamos dar todos los detalles en este post. Sigue leyendo.
Por cada vehículo nuevo vendido se están vendiendo 2,3 usados. ¿Por qué es importante esta frase que acabamos de escribir?
Pues porque refleja lo que ya viene siendo una preocupación en todo el sector automovilístico y que por supuesto tiene su reflejo en el sector de los seguros.
España tiene una parque automovilístico cada vez más viejo. La media está en torno a los 13 años cuando la medida europea se sitúa en poco más de 10,5.
Tener un parque automovilístico viejo, que no se compren coches
nuevos, no es tan sólo una mala noticia para la economía sino que provoca un incremento de los accidentes en carretera.
Los coches usados carecen en la mayoría de ocasiones de los sistemas ADAS, sistemas de asistencia a la conducción que son capaces de detectar peligros en la carreta y evitarlos.
Vamos a dar algunas cifras que reflejan bien a las claras el estado del parque automovilístico español.
Cabe destacar que el envejecimiento se ha acentuado por dos razones: la pandemia y la crisis de stock. Muchos componentes, que vienen en su mayoría de Asia, no han podido ser fabricados y no están llegando a las plantas de fabricación de coches.
Todo esto está haciendo que el 37 por ciento de los vehículos que están circulando por nuestras carreteras y ciudades tengan ya más de 15 años de antigüedad, según cifras d la empresa Sumauto.
Y todavía hay un 16
por ciento de los vehículos que están circulando y que tienen más de 20 años.
Son coches muy antiguos.
Sí cabe decir que estos coches, evidentemente, están obligados a pasar la correspondiente Inspección Técnica de Vehículos. Si la han pasado es que pueden circular sin problemas pero no podemos dejar pasar por alto que disponen de una tecnología inferior a los recién matriculados y que pueden provocar más accidentes en carretera.
Una de las razones para que el parque de vehículos España siga envejeciendo es la reticencia a utilizar el transporte público debido al riesgo de contagio.
Se abandona el transporte público y se opta por comprar un coche pero las condiciones económicas no son las más favorables y se adquiere uno de segunda mano.
El uso del transporte urbano decreció en un 33 por ciento en 2021 respecto al año 2019.
Otra de las razones la encontramos en el hecho de que el trabajo se ha vuelto a tornar presencial y ya es un porcentaje muy pequeño de trabajadores los que se quedan en casa.
Lo que queremos decir es que hay nuevas necesidades de movilidad pero que no están siendo satisfechas por coches nuevos, sino por los de segunda mano. Como consecuencia de todo ello repetimos que por cada vehículo nuevo se están vendiendo 2,3 de segunda mano.
Según los datos de Sumauto, el mercado aún no ha sido capaz de restablecer la normalidad y faltan 400.000 transacciones que recuperar entre vehículos nuevos y vehículos de ocasión, con muchos conductores reteniendo sus vehículos en espera de que la crisis de stock amaine.
Hay mucha menos oferta para aquellos que desean cambiar de coche debido a la falta de componentes y se ha notado especialmente en los coches eléctricos.
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