
¿Necesitas la baliza V16 para pasar la ITV? ¿Ha de pasar algún tipo de revisión periódica? Lo vamos a detallar todo en este post.
Desde hace un tiempo, la normativa de tráfico en España ha introducido cambios importantes en cuanto a los elementos de seguridad vial.
Uno de los dispositivos que ha cobrado protagonismo es la baliza V16, una luz de emergencia que sustituye a los tradicionales triángulos de preseñalización.
Sin embargo, aunque su uso ya es obligatorio, todavía no es necesario presentarla en la Inspección Técnica de Vehículos (ITV), tal como sucedía anteriormente con los triángulos.
La ITV se encarga de verificar que los vehículos cumplen con las condiciones necesarias para circular de forma segura por las vías públicas.
Su función es técnica y específica: comprobar sistemas como frenos, luces, emisiones contaminantes, neumáticos o dirección.
Por eso, la baliza V16, al tratarse de un dispositivo de preseñalización y no de un componente mecánico o estructural del vehículo, queda fuera del procedimiento habitual de inspección técnica.
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Este dispositivo cumple una función vital en situaciones de emergencia. Cuando un vehículo sufre una avería o accidente y queda detenido en la calzada, la baliza se coloca sobre el techo para emitir una luz intermitente visible a gran distancia, alertando al resto de conductores y aumentando así la seguridad de todos los usuarios de la vía.
Una de las grandes ventajas de las nuevas balizas homologadas es que incorporan tecnología de geolocalización y conectividad.
Gracias a esto, pueden enviar la ubicación exacta del vehículo detenido a la plataforma DGT 3.0, permitiendo a los sistemas de tráfico anticiparse a posibles peligros y gestionar mejor la circulación.
Para garantizar que las balizas V16 cumplen con los requisitos técnicos y de seguridad establecidos por la normativa, la Dirección General de Tráfico (DGT) ha implementado un sistema de verificación periódica.
Este control se aplica al "control de producción" de las señales V16, lo cual implica una vigilancia continua del cumplimiento de los estándares por parte de los fabricantes.
En términos prácticos, los modelos de balizas homologados contarán con una vida útil de hasta 12 años.
Durante este periodo, deberán someterse a diferentes revisiones que certifiquen tanto su correcto funcionamiento como su capacidad de comunicación con la plataforma digital de la DGT.
La primera revisión obligatoria tiene lugar un año después de la homologación inicial y debe hacerse de forma presencial.
A partir de entonces, las comprobaciones se realizarán cada dos años, a través de ensayos específicos y pruebas técnicas que permitan verificar que el dispositivo continúa operando según lo previsto.
Para evitar problemas y cumplir con la normativa vigente, es fundamental adquirir una baliza que cuente con la correspondiente homologación.
Estos dispositivos deben estar inscritos en el listado oficial de la DGT y llevar impreso el código de homologación visible.
Además, las balizas conectadas deben ser capaces de establecer una comunicación automática con la plataforma DGT 3.0 sin intervención del conductor.
Comprar una baliza sin homologación puede no solo suponer una infracción, sino también poner en riesgo la seguridad del conductor y de los demás usuarios de la vía.
Por ello, es recomendable acudir a distribuidores autorizados o consultar la web oficial de la DGT para verificar la validez del modelo antes de adquirirlo.
En conclusión, aunque de momento no sea necesario presentar la baliza V16 en la ITV, sí es obligatorio llevarla en el coche y utilizarla en situaciones de emergencia.
Además, la vigilancia técnica sobre estos dispositivos garantiza que su uso será eficaz y seguro. Por tanto, si aún no dispones de una baliza homologada, es recomendable que la adquieras cuanto antes, no solo para cumplir con la ley, sino también para proteger tu integridad y la de los demás conductores en carretera.