La curiosidad por lo todo lo nuevo y la constante búsqueda del conocimiento del hombre es una característica que va intrínsecamente unida a la condición humana, aunque también la desconfianza y el miedo a lo desconocido forman parte de esa misma condición.
Así,
como en otros campos de conocimiento, el mundo del motor ha ido avanzando a lo
largo del último siglo hasta llegar al momento actual en el que son varios los
estudios que se desarrollan por todo el mundo para conseguir sacar a las
carreteras el primer coche autónomo que pueda realizar la tarea de la
conducción sin necesidad de la supervisión de un humano.
En
realidad, se trata de un logro que en muchos aspectos técnicos ya se ha
conseguido, aunque lo que queda ahora es ganarse la confianza del
conductor-digamos mejor del viajero- pues parece que mientras la tecnología se
había posicionado como el principal escollo a esquivar para conseguir coches
completamente autónomos, resulta que una vez conseguidos es el miedo el que
hace tambalearse a un sector que a buen seguro destacará durante los próximos
años.
Y
es que un reciente estudio realizado por un portal de internet español ha
concluido que tan solo el 38 por ciento de los conductores estaría dispuesto a
adquirir un coche autónomo, lo que muestra en cierta manera la reticencia de
más del 60 por ciento de los usuarios, que ya sea por disfrutar la experiencia
de la conducción o por desconfianza hacia el poder de las máquinas, rechazan el
coche autónomo como medio de transporte propio.
Concretamente,
el estudio señala que del 61,6 por ciento del total de conductores que no adquirirían
un vehículo de estas características, más de la mitad, el 55 por ciento, lo
rechazan por preferir la conducción tradicional, mientras que es casi el 40 por
ciento del público el que percibe riesgos en esta tecnología, ya sea por la
desprotección de no controlar el vehículo o por el simple hecho de el aumento
de posibilidades de errores mecánicos o eléctricos al ser más elevada la
cantidad de estos dispositivos los que incorpora el nuevo coche.
Por
otro lado, la comodidad de ser trasladado de forma autónoma por este tipo de
coches no es tampoco la principal demanda de los conductores en cuando a
avances tecnológicos, pues la mayoría de los usuarios, un 38 por ciento,
consideran que la contaminación debe ser la principal cuestión a mejorar en los
automóviles del futuro, mientras que el 31 por ciento estiman que innovaciones
que ayuden a reducir el estrés y el cansancio deben ser las que ocupen el
tiempo de los ingenieros. Por supuesto, en un mundo cada vez más conectado a la
red, más del 10 por ciento de los conductores señalan la conexión a internet
como algo deseable en los automóviles, además de sistemas de entretenimiento
compatibles con la conducción.
Ante
este escenario, lo que sí parece claro es que a pesar de que el coche autónomo
es ya una realidad en las carreteras de hoy en día, la concienciación del
público ante coches que circulan solos está aún por desarrollarse.
Otro aspecto a tener en cuenta es el del sector de los seguros, que aún está por pronunciarse en relación a este tema para conocer si los precios de las pólizas mejorarán cuando sea la tecnología la que se encargue de conducir, algo que obviamente dependerá de la siniestralidad que muestren estos coches.