¿Alguna vez te has preguntado cuánto cuesta realmente mantener un coche, incluso cuando permanece aparcado? Nosotros te lo vamos a desvelar en las siguientes líneas.
En España, el coste anual medio de tener un vehículo en uso habitual se sitúa en torno a los 3.850 euros, pero lo que muchas personas no tienen en cuenta es que, incluso cuando no se utiliza, el coche sigue generando una serie de gastos fijos inevitables.
El primer gasto que debes tener presente es el del seguro. En nuestro país, la legislación exige que todos los vehículos estén asegurados, independientemente de si circulan o no.
La única excepción es realizar una baja temporal en la Dirección General de Tráfico (DGT).
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Otro gasto inevitable es el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM),.
Este impuesto lo recauda cada ayuntamiento y su cuantía depende de factores como la potencia fiscal del coche y el lugar de residencia.
Tampoco puedes olvidarte de la ITV, la cual debe superarse cada dos años a partir del cuarto año desde la matriculación, y cada año cuando el coche supera los diez años de antigüedad.
Aunque el coche no circule, sigue estando sujeto a esta normativa. El precio medio de la inspección es de 50 euros, aunque este varía según la comunidad autónoma y el tipo de combustible del vehículo.
Más allá de los gastos tangibles, debes considerar el llamado coste de oportunidad.
Se trata de la pérdida de valor que experimenta el vehículo simplemente por el paso del tiempo. Los coches se devalúan año tras año, aunque no se utilicen.
Tenerlo parado no frena esa depreciación, que sigue avanzando inexorablemente.
Cada vez son más los conductores que optan por dar de baja temporalmente sus vehículos.
Esta medida permite suspender la obligación de pagar el IVTM y el seguro, siempre que el coche no se utilice.
El trámite, que puede realizarse ante la DGT, tiene un coste de 8,67 euros, y te permite ahorrar varios cientos de euros anuales si sabes que no utilizarás el vehículo durante un tiempo prolongado.
Eso sí, mientras esté dado de baja, no podrás circular ni estacionar en la vía pública, ya que se considera fuera de circulación legal.
Ahora bien, mantener el coche sin uso también tiene consecuencias técnicas.
Los vehículos que permanecen inactivos durante largos periodos pueden sufrir más daños que aquellos que se utilizan de forma regular. Entre los problemas más comunes destacan:
Descarga de la batería
Deformación de los neumáticos
Resecamiento de juntas
Degradación de los líquidos del motor
Estos desperfectos implican reparaciones que, a la larga, pueden resultar más costosas que el uso regular del vehículo.
Por tanto, si decides dejar tu coche parado, conviene realizar un mantenimiento mínimo regular para evitar estos deterioros.
Aunque parezca que un coche aparcado no genera costes, la realidad es que mantener un vehículo inactivo en España implica asumir diversos gastos fijos: seguro obligatorio, impuesto de circulación, ITV y pérdida de valor. La opción de darlo de baja temporalmente puede ser una solución eficaz para ahorrar, siempre y cuando no vayas a utilizarlo.
Además, no olvides que la inactividad también puede dañar el estado técnico del vehículo, generando costes ocultos por averías.