
¿Sabes por qué el seguro de Autos registra menos siniestros, pero cada vez más caros, y qué papel tendrán los seguros conectados? Te lo contamos aquí.
El ramo de Autos atraviesa un momento de cambio. Aunque en los últimos seis años se ha reducido la frecuencia siniestral, el coste medio de cada siniestro ha seguido aumentando hasta situarse cerca de los 1.000 euros.
Esta evolución está obligando a las aseguradoras a revisar su estrategia, especialmente en tarificación, prevención, digitalización y fidelización del cliente.
Según el estudio Seguros conectados en el automóvil: del dato a la acción en el mercado español, elaborado por ICEA, el seguro de Autos no solo afronta un encarecimiento de los siniestros, sino que también está perdiendo alrededor de un 2 por ciento en términos de primas y casi un 11 por ciento en beneficio.
Uno de los datos más llamativos es el descenso de la frecuencia siniestral, que se situó en el 19 por ciento en el último trimestre de 2025.
En principio, una menor frecuencia debería ser una buena noticia para el sector. Sin embargo, este efecto positivo queda parcialmente compensado por el aumento del coste por siniestro. Es decir, hay menos partes, pero cada reparación o indemnización resulta más cara.
Esta tendencia puede explicarse por varios factores. Los vehículos incorporan cada vez más tecnología, sensores y sistemas electrónicos, lo que encarece las reparaciones.
Además, el aumento del precio de los recambios, la mano de obra y determinados servicios vinculados al automóvil también presiona al alza el coste final de cada siniestro.
Óscar Fernández, técnico de Investigación de ICEA, indica que ahora el sector está recuperando márgenes y vuelve a situarse en terreno positivo, con un resultado técnico del 1,8 por ciento en 2025.
Sin embargo, cuando las compañías recuperan rentabilidad, la competencia por captar clientes suele provocar bajadas de precios. El problema es que esta dinámica puede deteriorar de nuevo los márgenes si no se acompaña de una gestión adecuada del riesgo.
Por eso, ICEA considera que el futuro del ramo pasa por mejorar la tarificación. No se trata solo de subir precios, sino de saber cuándo hacerlo, en qué perfiles y con qué intensidad. Una política de precios más precisa permite mantener la solvencia, ajustar mejor el riesgo y mejorar unas décimas la cuenta de resultados.
La lucha contra el fraude es otro de los puntos clave. Invertir en tecnología para detectar comportamientos sospechosos puede generar un retorno positivo para las aseguradoras. Cuanto mejor se identifiquen los fraudes, menor será el impacto económico sobre la cartera y más eficiente será la gestión del siniestro.
La prevención también gana peso. En este sentido, los seguros conectados pueden desempeñar un papel relevante. Disponer de datos sobre el uso del vehículo, hábitos de conducción, alertas, recordatorios de ITV, avisos de mantenimiento o notificaciones de reparación puede ayudar a reducir tanto la frecuencia de los siniestros como el número de asistencias.
Estos datos permiten pasar de una gestión reactiva a una gestión más preventiva. En lugar de actuar solo cuando se produce el siniestro, la aseguradora puede anticiparse, comunicarse mejor con el cliente y ofrecer servicios que reduzcan el riesgo. Para el asegurado, esto puede traducirse en una experiencia más útil y personalizada.
La fidelización será otro factor decisivo. Fernández recordó que, cuando hay subida de precios, uno de cada dos clientes elige su póliza o compañía en función del precio. Sin embargo, existe un 30 por ciento que toma la decisión por fidelización o recomendación. Ese grupo representa una oportunidad importante para las aseguradoras.
También existen diferencias claras por edad. Los clientes senior son considerados buenos clientes y mantienen una relación más tradicional con el seguro, apoyada en agentes y corredores. En cambio, los jóvenes tienen un perfil más digital: buscan información en internet, comparan precios y coberturas, y contratan por canales online.