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TERCEROS ROBO E INCENDIO CON FRANQUICIA TODO RIESGO
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COCHE

Seguro a todo riesgo

El seguro a todo riesgo es una modalidad que, como es sabido, cubre la totalidad de las posibilidades y necesidades que puede tener un conductor con su vehículo. En este tipo de pólizas las coberturas que se contratan pueden ir desde los daños a terceros hasta los daños al propio vehículo, sin que sea requisito que se vea involucrado ningún otro conductor.

Cuando se contrata una de estas pólizas suelen ir incluidas también las coberturas de accidentes personales, las que incluyen fallecimiento, invalidez o lesiones por un accidente y, por supuesto, los gastos sanitarios y hospitalarios derivados del mismo.

Pero es en lo relativo a los daños materiales donde los conductores prestan especial atención a la hora de contratar un seguro a todo riesgo, pues es aquí donde los usuarios se pueden ver más beneficiados al tener un accidente, por pequeño que sea.

Y es que con este tipo de pólizas el asegurado puede tener la tranquilidad de que sea cual sea el incidente que se tenga al volante de su vehículo, ya sea daños como ralladuras que se puedan ocasionar al coche durante las maniobras de aparcamiento o el atropello de animales en carretera, por ejemplo, será el seguro a todo riesgo el que se hará cargo de todos los costes de reparación del automóvil.

Indemnizaciones

Tras un accidente, sea cual sea la naturaleza del mismo, la compañía aseguradora ha de evaluar los daños que ha sufrido el automóvil para determinar el coste que tendrá la reparación o incluso para valorar la posibilidad de indemnización por siniestro total, en caso de que el coste de la reparación sea mayor que el valor del vehículo. Algunas compañías, por el contrario, declaran el coche como siniestro total solo cuando el valor de reparación está por encima del 80 o 90 por ciento del valor del vehículo.

Este tipo de indemnizaciones se suelen hacer sobre el valor del coche cuando se compró nuevo, pero solo en los dos primeros años de circulación del coche. Pasado este periodo la indemnización se hará en función del valor catastral del vehículo en el momento del accidente, lo que se conoce como valor venal. Por ello, puede haber una pérdida importante, pues el valor del coche tiene una caída proporcionalmente elevada en sus cinco primeros años.

Por otro lado, en caso de incendio o robo las aseguradoras también se harán cargo de la indemnización correspondiente si los daños son irreparables o el vehículo no aparece en un determinado periodo de tiempo.

Coberturas complementarias

La gran flexibilidad de estas pólizas permiten incluir además ciertas coberturas que no son habituales en el resto de los seguros, aunque se trata de coberturas que si un conductor está dispuesto a asumir pueden resultar muy beneficiosas y rentables. Algunas de estas coberturas son:

  • La defensa y gestión de multas:

    El gabinete jurídico de la compañía aseguradora defenderá a su cliente en caso de que reciba alguna sanción derivada de la circulación con el vehículo asegurado.

  • Retirada de carnet:
  • La compañía aseguradora indemniza con cuantía económica al conductor si éste perdiera el carnet de conducir como resultado de una sanción de circulación.

  • Préstamos de reparaciones:
  • Si el coche tuviera una avería que no fuera derivada de la circulación, es decir, que no fuera un accidente de tráfico; el seguro a todo riesgo incluye el préstamo económico en condiciones ventajosas para que el tomador del seguro asuma la reparación del automóvil.

  • Vehículo de sustitución:
  • En caso de que el vehículo asegurado necesite una reparación, la compañía aseguradora se compromete a la cesión de un coche de sustitución durante el periodo de tiempo que dure la reparación.

Franquicia

Una de las opciones más habituales al adquirir un seguro a todo riesgo es la contratación de franquicia, mediante la cual el precio del seguro se puede reducir hasta casi la mitad.

Esta fórmula estipula un precio mínimo de reparación de los daños de un vehículo por lo que si los daños son inferiores a los 300 euros, por ejemplo, será el tomador el que se responsabilice de los mismos. Por el contrario, todo lo que suponga un gasto superior a esta cuantía será la compañía aseguradora la que se haga cargo de ello, siendo el propietario el que abone esos primeros 300 euros.

Así, con franquicias de 300 o 400 euros las pólizas pueden disminuir su precio hasta los 250 euros, siempre que se tenga un buen historial en seguros.

¿Una buena opción?

Obviamente, un todo riesgo tiene un precio más elevado que un terceros, por ejemplo, aunque en el caso de conductores experimentados con un buen historial en compañías aseguradoras la diferencia suele ser mínima.

Para realizar una buena tarificación de este tipo de contrato es imprescindible contar con pólizas anteriores y con un comparador que coteje los datos con el fichero Tirea-Sinco. Este tipo de motores de comparación, como es esta plataforma, consiguen el mejor precio a través de diferentes aseguradoras, acercando el precio final del seguro a todo riesgo al de otro tipo de productos.


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