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La turborrotonda, una solución para reducir la siniestralidad en el seguro de auto

Por muchos motivos, la glorieta es hoy en día un lugar de alto riesgo de accidente. En primer lugar por la poca precaución de los ciudadanos e infracciones que realizan los conductores en estas vías, en segundo lugar por la complicación y la falta de buena conducta en las glorietas, y por último debido a la mala señalización de una parte importante de estas intersecciones, situadas mayoritariamente en focos de población.

Según los últimos datos dados a conocer por la Dirección General de Tráfico (DGT) la cantidad de accidentes con víctimas en vías urbanas superó en 2013 el 60 por ciento del total, llegando a alcanzar los 55.000 percances en los que se registró algún tipo de herido leve o grave o incluso fallecidos, del total de 89.500 accidentes acaecidos en España.

Turborrotondas

Las rotondas son sin duda uno de los lugares donde se concentra una mayor siniestralidad tanto en ciudad como en carretera, pues datos también de la DGT confirman que en torno al 7 por ciento de los accidentes con víctimas sucedieron en intersecciones de carácter giratorio.

A la vista de estos datos y dada la gran concentración de rotondas que se ha podido observar en los últimos años en nuestro país, Sobre todo en las grandes concentraciones de población, parece más que evidente la influencia que tienen las glorietas en el índice de siniestralidad que maneja la DGT y, en consecuencia, los márgenes que barajan las compañías aseguradoras en este aspecto.

Teniendo en cuenta todo lo anterior, es más que evidente que las rotondas son un problema, no solo para la DGT en términos de seguridad al ciudadano, sino para las aseguradoras en términos puramente económicos, que terminan repercutiendo en el conductor a través de primas más altas en aquellos lugares donde existe una mayor probabilidad estadística de accidente.

Es probable que por todo ello la turborotonda pueda ser una importante solución a esta situación, ya que se trata de una intersección que, si bien tendrá una lenta implantación por su elevado coste de construcción, podrá reducir de forma importante los accidentes en estos lugares.

La razón de los buenos datos de siniestralidad de estas rotondas radica en la imposibilidad de cambio de carril una vez has entrado en la rotonda, lo que implica que no se podrán suceder los más que habituales golpes por falta de visión en los diferentes puntos muertos.

Una ventaja adicional es, sin duda, la velocidad a la que se puede circular de forma segura en estas intersecciones, que aumenta considerablemente al tener ya un camino muy marcado y delimitado desde el mismo momento en que entras a la rotonda, teniendo además una gran visibilidad y prioridad por delante de otros conductores.

Sin embargo, uno de los grandes inconvenientes que señalan los que ya las han probado es el hecho de tener que decidir cuál será el destino antes de entrar en la rotonda, que ofreciendo tres entradas deja la puerta cerrada a un cambio de dirección una vez estés ya dentro de ella.

Se plantean diferentes fórmulas para cambiar esta circunstancia, abriendo algunas vías dentro de la rotonda para poder cambiar una decisión que en muchas veces no se toma hasta que no te encuentras dentro de la glorieta.

El primer lugar de España en el que ya se ha colocado una de estas rotondas ha sido la capital asturiana, donde sus conductores aprenden cómo circular dentro de ella . Sólo el tiempo decidirá el destino de la turborotonda a la que las aseguradoras sin ninguna duda darán el visto bueno si las previsiones de siniestralidad se cumplen.




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